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| La Cueca» (1839) por Johann Moritz Rugendas. |
Como reseña de Fiestas Patrias de mi país, elegí cinco tradiciones que provienen de la Colonia o anterior a ella. Estas tradiciones pasaron del campo a la ciudad y perduraran en el tiempo.
Ya reseñé la Historia de las Fondas, Ramadas y Chinganas y El Volantín, así que exploraré otras.
La Rayuela
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| La rayuela. Fuente: Chile para niños |
De origen prehispánico y colonial (fue declarada Deporte Nacional de Chile en 2014).
Quiénes la jugaron primero: Sus raíces se remontan al pueblo mapuche, que practicaba un juego similar usando tejos de piedra dura (tewu) y un cordel. Durante la Conquista y la Colonia, los españoles aportaron sus propias variantes con piezas de hierro. La fusión de ambas tradiciones caló profundamente en mestizos, peones y campesinos, quienes la jugaban en picanterías, fondas y campos de cultivo para entretenerse tras las faenas diarias.
¿En qué consiste y cómo se juega?: Es un juego de puntería en el que dos competidores (o parejas) lanzan alternadamente tejos de hierro cilíndricos desde una distancia determinada —que varía entre 12 y 20 metros según la categoría—. El objetivo es encajar el tejo en un cajón rectangular de madera relleno de barro húmedo, el cual está cruzado por el medio por un hilo blanco tensado, llamado «la alianza» o «la raya».
Puntaje:
Si el tejo cae justo sobre el hilo («hizo quema»), se otorgan 2 puntos.
Si cae dentro de la caja, pero fuera del hilo, se otorga 1 punto al tejo que quede más cerca de «la alianza».
Gana el jugador o equipo que alcance primero los puntos acordados (habitualmente 12 o 24).
Las carreras a la chilena
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| Carrera a la chilena. Fuente: Panorama Deportivo |
Constituyen una de las tradiciones ecuestres más auténticas y profundas del mundo rural de Chile. Con raíces en las prácticas ecuestres de los pueblos originarios (lefkawellun) y adaptadas durante la época colonial, representan la destreza pura del huaso y el caballo chileno en un entorno sin artificios.
El cruce entre la destreza hípica mapuche (lefkawellun o kawelluwün) y la equitación colonial española está ampliamente documentado en crónicas históricas y estudios sobre el patrimonio ecuestre chileno.
La característica distintiva es que los jinetes montan "en pelo" (sin montura o con aperos mínimos) y sin espuelas, sosteniéndose únicamente de las crines del caballo.
Se corren en recta sobre canchas de tierra rectilíneas (generalmente entre 100 y 300 metros), delimitadas por huinchas o tabiques.
Habitualmente compiten solo dos caballos (a diferencia de la hípica tradicional), en enfrentamientos de velocidad explosiva
En el ámbito institucional, su práctica se enmarca dentro de las actividades recreativas y tradicionales campesinas normadas por la Federación Criadores de Caballos Raza Chilena y regulaciones locales/municipales para eventos de cultura criolla.
El palo encebado
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| Palo encebado fiestas patrias chile juego tradicional |
Durante la época colonial, los conquistadores y misioneros españoles introducen el juego en América Hispana como parte de los festejos patronales y patronales de pueblos y haciendas.
Se adopta en el campo chileno y en las ramadas populares. Para el siglo XIX ya era una atracción insustituible en las celebraciones del 18 de septiembre y fiestas criollas.
El juego consiste en un poste recto de madera (habitualmente de eucalipto o pino) de entre 5 y 10 metros de altura, clavado firmemente en el suelo. El poste se recubre por completo con grasa de vacuno, manteca o sebo, lo que vuelve la superficie extremadamente resbaladiza. En la cima se instala una rueda o plataforma de la que cuelgan los premios: dinero en efectivo, roscas, empanadas, botellas de vino, cecinas o banderas.
Es una tradición que se sigue practicando tanto en el campo como en la ciudad, en busca del valiente y hábil competidor capaz de trepar el palo.
La Parada Militar de Chile
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| Parada Militar en el Parque O'Higgins |
Es uno de los desfiles oficiales y patrióticos más relevantes del país, realizado anualmente cada 19 de septiembre en el Parque O'Higgins de Santiago para conmemorar el Día de las Glorias del Ejército.
Diego Portales formaliza las primeras revistas militares en el llano de Portada de Marocho (es una deformación fonética o error tipográfico colonial/decimonónico de la palabra Mapocho) en 1832.
El presidente Jorge Montt establece la elipse del Parque O'Higgins como su sede definitiva, adoptando la influencia de la instrucción militar prusiana.
Bajo el mandato del presidente Ramón Barros Luco, se promulga la Ley N° 2.977 que fija el 19 de septiembre como el Día de las Glorias del Ejército en 1915.
Desfilan contingentes y material del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea, Carabineros de Chile y PDI, además de delegaciones invitadas de Fuerzas Armadas extranjeras en ocasiones especiales.
En esta tradición participan las más altas autoridades de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, junto a los altos mandos de las Fuerzas Armadas y de Orden, además de delegaciones e invitados internacionales. El jefe de las fuerzas de presentación solicita el permiso oficial al presidente de la República, quien lo concede para dar inicio formal a la Parada Militar.
Previo al desfile marcial, el Club de Huasos Gil Letelier rinde honores a las autoridades ofreciendo el tradicional brindis de chicha en cacho y ejecutando un esquinazo de cueca. Acto seguido, se da inicio al paso de las distintas ramas: abren la presentación las escuelas de formación (Escuela Militar, Escuela Naval, Escuela de Aviación y Escuela de Carabineros), seguidas por las unidades de línea y especialidades, las cuales incluyen el despliegue de vehículos blindados, material mayor y el escalón aéreo de la Fuerza Aérea de Chile (FACh).
Un hito muy popular es el paso de las unidades caninas de Carabineros y del Ejército (como los perros de búsqueda, rescate y de la Brigada Adiestradora de Canes), cuyos cachorros desfilan en bolsos tácticos. El cierre del desfile tradicionalmente lo realiza el Regimiento de Caballería N° 1 Granaderos, donde los timbaleros a caballo marcan el compás marcial antes de que el jefe de plaza solicite al presidente la autorización para dar por finalizada la ceremonia.
El Circo
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| Circo chileno y el Tony Caluga. Fuente: Chile para niños |
Por ley y tradición cultural, el primer sábado de septiembre se conmemora el Día Nacional del Circo Chileno, marcando el inicio del mes de festejos.
El circo en Chile tiene más de dos siglos de historia, evolucionando desde espectáculos ambulantes extranjeros en el periodo colonial hasta convertirse en una tradición familiar con identidad propia declarada Patrimonio Cultural Inmaterial.
Llegan en el siglo XVIII a Chile los primeros acróbatas, maromeros y titiriteros procedentes de Europa y del resto de América, actuando en plazas públicas y chinganas.
En 1927 llega a Valparaíso y Santiago la compañía de Samuel Lipman, considerada el hito fundacional del circo en recintos estables en el país.
A finales del siglo XIX se crean los primeros circos formados por familias locales, asentando la tradición del circo itinerante con carpa de lona.
Algunas familias circenses y circos importantes:
El "Tony" Caluga (Abraham Lillo Machuca): Figura fundamental del humor circense chileno del siglo XX. Creó la figura del tony (el payaso clásico chileno de zapatos gigantes y traje colorido), influyendo a generaciones de comediantes.
La Familia Maluenda ("Los Tachuelas"): Una de las dinastías más influyentes del país. Encabezada por Agustín Maluenda ("Tachuela Chico") y sus descendientes, han mantenido vivo el circo tradicional y derivado en proyectos como el Circo de Pastelito.
El Circo Timoteo: Fundado por René Valdés ("Timoteo") en la década de 1960, revolucionó el espectáculo circense en Chile al introducir el primer show de transformismo y comedia adulta bajo carpa.
Con más de dos siglos de historia, el circo ha estado íntimamente ligado a las celebraciones de Fiestas Patrias. A lo largo del tiempo, destacados exponentes y carpas de diversas temáticas han cautivado por generaciones a grandes y chicos.
Para terminar las verdaderas tradiciones tienen un propósito claro: mantener nuestra cultura, proyectar nuestra identidad nacional y, en ocasiones, dar cuenta de nuestro poderío institucional. Según los historiadores, estas deben ser patrimonio de toda la sociedad y no de un solo sector. Representan un panorama para aquellas familias que buscan compartir sanamente: acompañar a un ser querido que desfila en la elipsis del Parque O'Higgins, probar su destreza en algún juego, ganar un premio o simplemente disfrutar de un buen espectáculo.
Espero que les haya gustado y les dejo la pregunta dieciochera ¿Que otras tradiciones recuerdas?
En el blog ya se presagia
la reseña que vendrá,
que a mi gente explicará
de la patria su magia.
Setiembre con su presagia,
cueca, chicha y emoción,
reúne a toda la nación.
En el Parque O'Higgins brilla
esta fiesta que engalana,
¡viva la patria chilena!